jueves, 5 de agosto de 2010

Teoría musical - Lección 4: Los compases

Para que la lectura de la música sea ordenada, necesitamos dividir la grafía en una serie de porciones iguales. Estas porciones se llaman compases. Dividen al pentagama en partes iguales, y agrupan a una porción de notas musicales en el pentagrama.

El compás está dividido, a su vez, en partes iguales que se denominan tiempos. Todas estas divisiones ayudan a la lectura de la música. Imagina un pentagrama sin compases; sería imposible leer la música.
La figura 4 nos muestra las compases:

Un pentagrama con compases y líneras divisorias.
Figura 4. Los compases y líneas divisorias nos
ayudan a leer música

Como se aprecia en la figura, existe una línea divisoria o barra de compás que separa un compás del siguiente. Esta barra de compás cruza perpendicularmente al pentagrama.
Además está la doble barra que, básicamente, nos indica que en el próximo compás se ha introducido un cambio significativo; como por ejemplo, un cambio en el tempo. Por último, también está la barra final que, como su propio nombre indica, señaliza el final de la lectura. Sería como el punto y final en una obra literaria.



Dos barras perpendiculares al pentagrama: doble barra, y un signo al final: la barra final.
Figura 5. La doble barra y la final nos asisten
en la lectura musical.

Podemos señalizar con la doble barra:
  • La separación en partes de una partitura.
  • Una modificación de la tonalidad, o una variación en el compás.
  • Algún cambio en la partitura que queramos resaltar a partir de la doble barra.


Fuente

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